Energías renovables en la construcción

 

El progreso de una sociedad se mide actualmente por el consumo de energía y el concepto de “crisis energética” es lo que escuchamos cada día, por lo tanto intuimos que algo no está funcionando bien en la sociedad en la que vivimos.

La palabra crisis surgió cuando el ser humano constató que las fuentes de energía de las que se abastece se están agotando, pero la demanda de energía sigue creciendo.

Dependemos de fuentes de energía fósil y nuclear, pero éstas son finitas, llegará un momento que las necesidades no podrán ser abastecidas.

Es necesario descubrir y desarrollar otros métodos para obtener energía: energías alternativas, pero antes hablaremos de la energía en general.

Las fuentes de energía se pueden clasificar en temporales (no renovables) y permanentes (renovables).

Dentro de las energías no renovables utilizamos los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón. Estos se formaron en base a materias orgánicas de seres que vivieron hace millones de años; sus restos se descompusieron por altas temperaturas y presión, falta de oxígeno y agentes bacterianos, quedando almacenadas bajo las capas del planeta moléculas con alta energía.

Estos productos que se formaron tras millones de años de evolución, una vez agotados, se necesitará un proceso similar para volver a contar con ellos.

La utilización de los combustibles fósiles ha generado el efecto invernadero; los gases que se emiten se suman a la radiación solar y ese calor no regresa a la atmósfera exterior, provocando un calor excesivo en el planeta a modo de invernadero.

También se incluye la energía atómica como no renovable, utiliza elementos como el uranio y mediante determinados procesos se libera energía. Los residuos de esta actividad son altamente contaminantes y requiere miles de años para que esa contaminación desaparezca.

Dentro de las energías renovables, se utiliza el término “verde” para englobar aquellas generadas a partir de energía primaria que no contamina, que se obtienen y se emplean sin que incidan negativamente en el medio ambiente.

Una fuente de energía alternativa es aquella que puede sustituir a las fuentes energéticas actuales, que pueda ofrecer un menor efecto contaminante y fundamentalmente que tenga capacidad de renovación.

Se denomina energía renovable a la que se obtiene de fuentes naturales que contienen una gran cantidad de energía, en teoría inagotables y que son capaces de regenerarse por medios naturales.

Las fuentes renovables se pueden dividir en dos categorías: no contaminantes o limpias y contaminantes.

Dentro de las fuentes renovables no contaminantes se encuentran: la energía eólica producida por el viento, la energía geotérmica que desprende el planeta “el calor de la Tierra”, la energía hidráulica que producen las corrientes de agua dulce -los ríos-, la energía mareomotriz por el movimiento de los mares y océanos y la energía solar.

 

Las fuentes de energía renovables contaminantes se obtienen a partir de materia orgánica. Se pueden utilizar directamente como combustible, por ejemplo la madera, o convertida en bioetanol o biogás mediante procesos de fermentación orgánica o en biodiésel mediante reacciones químicas de  los residuos urbanos.

 

Estas energías tienen algunos de los inconvenientes que producen los combustibles fósiles: durante su combustión emiten dióxido de carbono, gas responsable del efecto invernadero, además de desprender cenizas, hollines y otras partículas sólidas. Esto se puede solucionar mediante el uso de filtros y como beneficio hay que considerar que es una forma de reciclar y aprovechar los residuos orgánicos del hogar, que siempre vamos a producir y su descomposición naturalmente va a emitir gas natural.

Una anotación importante es que todas las fuentes de energía producen algún tipo de impacto ambiental. La geotérmica puede ser muy nociva si no se controla la llegada a la superficie de la Tierra metales pesados o gases a la atmósfera que producen efecto invernadero.

 

La energía eólica produce impacto visual en el paisaje, sitios de gran belleza paisajística han sido “destruidos” por la colocación de los molinos y también emiten sonidos de baja frecuencia que pueden ser una trampa para las aves.

 

Las grandes presas que se construyen para producir energía hidráulica provocan pérdida de biodiversidad, generan metano por la materia vegetal no retirada de las zonas a inundar, pueden destruir áreas con patrimonio cultural o paisajístico y generar movimientos poblacionales.

La mareomotriz se ha discontinuado por los altísimos costos iniciales y el impacto ambiental que suponen, aunque habitualmente se ubican en costas agrestes.

 

La energía solar se considera dentro de la menos agresiva, pero se critica el esfuerzo y la inversión necesaria para producir los paneles fotovoltaicos e instalarlos, ya que se tarda bastante tiempo en amortizar en energía y dinero.

 

Continuando con las diferentes fuentes de energías renovables, hablaremos de la energía hidráulica. Ésta es una energía potencial que se encuentra acumulada en los saltos de agua y que puede ser transformada en energía eléctrica. Para que esto sea posible, es necesario la construcción de centrales hidroeléctricas, dotadas de turbinas conectadas a generadores eléctricos, que son movidas por la fuerza del agua que pasan a través de ellas.

La hidroeléctrica es una fuente energética limpia que permite aprovechar el potencial de los ríos y que supone un coste nulo de combustible. El único inconveniente es que no existan corrientes de agua lo suficientemente caudalosas y que en cierta medida se depende de las condiciones climatológicas.

Energía solar térmica: mediante paneles solares se recoge la energía del sol, se capta la luz y el calor emitido. La radiación varía según la hora del día, la latitud y las condiciones atmosféricas.

El aprovechamiento de dicha radiación puede realizarse transformándola directamente en energía eléctrica mediante el efecto foto-voltaico.

Existen dos tipos de instalaciones, aquellas que están aisladas de la red eléctrica y almacenan la energía eléctrica generada por los paneles en baterías, con las que se puede suministrar electricidad a casas de campo, refugios de montaña, instalaciones agrarias o ganaderas, para bombeo de agua, etc.

En agricultura se puede lograr la aplicación de esta tecnología para invernaderos solares, favoreciendo la mejora de las cosechas en calidad y cantidad. El proceso de secado de granos con menor consumo de energía se puede lograr si se combinan con un sistema solar. También se puede aplicar al funcionamiento de plantas de purificación o desalinización de aguas sin consumir ningún tipo de combustible.

El otro tipo de instalaciones son las centrales de generación conectadas a la red. Este tipo de instalación consiste en generar electricidad mediante paneles solares foto-voltaicos e inyectarla directamente a la red de distribución eléctrica.

 

La energía solar es una de las energías renovables del grupo no contaminante, es energía limpia o energía verde, aunque al final de su vida útil, los paneles foto-voltaicos generan un residuo contaminante que es difícil reciclar al día de hoy.